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domingo, 26 de julio de 2009

El Cuerpo-dolor

"Mientras tú no puedas accesar al poder del “este instante”, del “ya”, cada dolor emocional que tú experimentes, deja detrás un residuo que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado, que ya estaba allí, y se aloja en tu mente y en tu cuerpo. Esto por supuesto incluye el dolor que tú sufriste cuando niño, causado por la inconsciencia del mundo en el cual naciste.

Este dolor acumulado se convierte en tu campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si por un momento pudieras pensar que este campo de energía parece ser una identidad en sí mismo, que tiene fuerza y poder sobre todo, no estarías muy lejos de la verdad. Este es el cuerpo emocional cuerpo-dolor. Tiene dos maneras de ser: dormido o activo. Un cuerpo dolor puede permanecer dormido el 90 por ciento del tiempo. En una persona infeliz, sin embargo, puede estar activo hasta un 100 por ciento del tiempo. Algunas personas viven casi enteramente a través de su cuerpo - dolor, mientras que otras pueden experimentar esa sensación de dolor sólo en ciertas ocasiones como en situaciones íntimas, o en situaciones que lo despierten. Cualquier cosa puede poner en marcha el dolor especialmente si este resuena como un patrón de dolor de tu pasado. Hasta un simple comentario en una conversación cualquiera puede despertar ese mundo de dolor dormido." (*)

Este cuerpo-dolor puede ser relativamente inofensivo. Como por ejemplo cuando un niño no deja de llorisquear. Otros se convierten en monstruos viciosos y destructivos, en verdaderos demonios. Algunos son físicamente violentos, otros atacarán a las personas a tu alrededor o cercanas a ti. Y otros pueden atacarte a ti, su anfitrión. Es entonces cuando los pensamientos y los sentimientos de tú tienes en tu vida se hacen profundamente negativos y autodestructivos (debido a ese ataque). Las enfermedades y los accidentes a menudo se crean de esta manera. Algunos cuerpo-dolor llevan a su anfitrión al suicidio.

Para el Zen, esta acumulación de dolor, debido a nuestra ignorancia y a nuestra incapacidad de movernos más allá, es el motivo central de la práctica del Zazen. El Zazen, como tantas veces he explicado antes, es una práctica de liberación. El Zen es sinónimo de exorcizar, de sacar demonios. Todos esos demonio han hecho un gran trabajo en nuestro interior. Ya es hora de hacer algo para sacarlos de circulación, de eliminarles su poder. Zazen, la espiración consciente, el no moverse, el estar atento… elimina el poder del ego y de sus fantasmas-demonios. Bienvenido a tu exorcismo. Siéntate y disfruta.

Sensei Paul Quintero

(*) Extraído de "el Poder del Ahora" de

Eckhart Tolle

domingo, 12 de julio de 2009

ZEN ¿QUÉ ES?

Sensei Paul Quintero - Monje Zen
El Zen no es lo que está escrito en los textos. El Zen es lo que ves, lo que transpiras, lo que compartes. El Zen es cada mancha que se integra para crear una imagen, no necesariamente la imagen. Por eso el Zen no surge de libros, ni de textos… sino de asociaciones. El Zen es asociarse con el cosmos para dar tu aporte esencial a la Vía del Buda. Con palabras, gestos, miradas, caricias, un brindis, un mensaje de texto, un e-mail, un abrazo a distancia…..y de mil otras maneras creativas.
Un saludoZen,
Nuevamente comparto con ustedes alguna de las enseñanzas de mi maestro el Sensei Quintero, espero les sirva de reflexión en esta semana que se inicia un abrazo Zen para todos.

miércoles, 24 de junio de 2009

NO CULTIVAR EL ESTANCAMIENTO

¡Usted tiene el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuándo) podrá precisar de ellos? Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo, pues piensa que en el futuro podrá hacer falta. Usted tiene el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo….y dentro suyo?...Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc. No haga eso. Esto va en contra de la prosperidad. Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga. Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea. Mientras usted esta material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles no habrá espacio abierto para las nuevas oportunidades. Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo el garaje. Dé lo que usted no usa más. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles complica y detiene su vida. No son los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades. Con esa postura, usted está enviando mensajes para su cerebro y para su vida: 1°….usted no confía en el mañana 2°….usted cree que lo nuevo y lo mejor NO son para usted, ya que se alegra de estar guardando cosas viejas e inútiles. La meditación Zen, a través de la respiración (especialmente la espiración) y de la actitud “mushotoku” (no esperar nada a cambio por nuestras acciones) te permite deshacerte de todo ese mundo de ideas, emociones estancadas y pensamientos empobrecidos. Lo nuevo llega a ti a través de la inspiración. Una buena respiración permite que el prana (prajna) o ki fresco de la vida llegue hasta tu mente, espíritu y cuerpo. Ese estrés desaparece mientras nos estemos concentrando en la respiración. Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunológico en una situación delicada durante seis horas. El estrés, la sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal, lesiona neuronas de la memoria y del aprendizaje y afecta nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesitadas para tomar decisiones adecuadas. El zazen “apaga el fuego sobre nuestra cabeza”. Esta es una frase Zen para expresar el no estar entreteniendo pensamientos huecos. Tanto pensamiento trivial acaba por saturar nuestra mente. Los pensamientos claros, simples, alegres son valiosos para construir una vida. Ten conciencia de esto y respira correctamente para eliminar tu colección de pensamientos obsoletos e inútiles. Así te actualizas con respecto al día que estás viviendo. No cargas “sobras” ni sientes miedo. Fuente: Recopilación de encuentros con el Sensei Paul Quintero

miércoles, 10 de junio de 2009

A los amigos que visitan este blog.........

Me he ausentado temporalmente del blog porque estoy actualmente haciendo muchas cosas que quise hacer cuando joven y por diversos motivos no pude realizar. Desde pequeña me ha gustado la música en todas sus manifestaciones, siempre quise ejecutar algún instrumento, mis preferidos: la guitarra y el piano. Pues bien, en estos momentos estoy dándome ese gusto, no me quiero ir de esta vida sin haber cumplido uno de mis más preciados deseos; por lo tanto me uní a un Grupo Coral conformado en su mayoría por colegas (docentes jubilados), ensayamos dos días a la semana, también me uní a un Grupo de Danzas Venezolanas de Adultos Contemporáneos, ensayamos un día a la semana, aparte de esto estoy estudiando teoría y solfeo porque próximamente comienzo con las clases de guitarra, y por supuesto que no he dejado otras actividades que ya tenía en mi agenda como son la meditación, y la pintura aunque esta última la tengo algo abandonada. Es decir que tengo la agenda full, por tal motivo dispongo ahora de menos tiempo para navegar y atenderle al blog.
A continuación les dejo la última Parte del Pensador

Cuando escuches la voz del pensador, no la juzgues, no juzgues nada. No juzgues ni condenes lo que escuchas, pues si lo haces, querrá decir que la misma voz ha entrado de nuevo por la puerta de atrás. Sólo debes darte cuenta de que la voz está allí y que tú estás allí escuchándola, observándola, al darte cuenta de que tú la escuchas te das cuenta de que tú estás fuera de su dominio. Este no es un pensamiento más. Este darse cuenta surge de algún lugar más allá de la mente.

Así, cuando escuchas un pensamiento, no solo te das cuenta de este pensamiento sino que te das cuenta de que tú eres un testigo de la existencia de ese pensamiento. Una nueva dimensión de consciencia ha aparecido. Al observar al pensamiento te das cuenta de tu presencia consciente, -tu ser profundo- que está por encima o por debajo de ese pensamiento donde quiera que él esté. El pensamiento pierde entonces su poder sobre ti y rápidamente pierde intensidad, energía y queda abatido. Esto se da pues ya no está compartiendo tu energía identificándote con él. Este es el principio del fin de una manera de pensar involuntaria y compulsiva. Debes poder entender esto si practicas la meditación y si practicas zazen.

Cuando un pensamiento se derrumba experimentas una interrupción en el flujo mental allí aparece el “no pensar” del Zen. Al principio las brechas en tú y los pensamientos programados del pensador serán cortas, quizás tan sólo unos segundos, pero gradualmente se harán más largas. Al aparecer estas brechas experimentas una cierta tranquilidad y paz dentro de ti. Así comienza tu sensación natural de sentirte presente, esta sensación era opacada por el pensador. Con la práctica de la meditación, de la conciencia plena, esa sensación de quietud y de paz se hará más profunda. De hecho no hay límites para esa profundidad. Sentirás una sutil emanación de alegría que surge de muy profundo de ti mismo: la alegría de vivir.

No es un estado de trance, ni nada parecido. Aquí no hay pérdida de conciencia. Todo lo contrario. Si para sentir paz tuvieses que bajar la guardia de tu conciencia, y el precio de tu quietud fuera la pérdida de tu vitalidad y tu condición de estar alerta, entonces no valdría la pena sentir paz ni tranquilidad.

Con la práctica, en vez de observar al pensador, puedes crear una brecha en el flujo del pensamiento simplemente dirigiendo tu atención al momento presente. Hazte intensamente consciente del momento presente. Sentirás una gran satisfacción al hacerlo. Crea una brecha en el continuo del pensamiento en la cual estés completamente alerta y despierto pero sin pensar. Esta es la esencia de la meditación. Cuando camines, por ejemplo, bajando o subiendo una escalera, pon toda tu atención en cada paso, cada movimiento, cada respiración. Trata de estar completamente presente en la acción. Haz lo mismo al lavar tus manos, y siente el agua, el movimiento de tus manos, el olor del jabón y todo lo que implique esta acción. Esto es estar presente.Es anular al pensador.

lunes, 4 de mayo de 2009

EL PENSADOR (Parte II)

Sensei Paúl Quintero- Monje Zen

Cuando alguien va al doctor y dice:” Yo escucho una voz en mi cabeza” él o ella lo más seguro es que sea enviado al psiquiatra. El hecho es que de una manera muy similar casi todo el mundo escucha una voz, o varias voces, en su cabeza todo el tiempo: los procesos de pensamiento involuntarios que tú no crees tener el poder para detener. Esos continuos monólogos o diálogos. Probablemente tú te has topado con un “loco” en la calle que habla consigo mismo. Bueno eso no es del todo diferente de lo que tú y muchas otras personas “normales” hacen, sólo que tú no lo haces en voz alta.

Esa voz comenta, especula, compara dice algo que le gusta o no le gusta y mucho más. Esa voz puede a veces desasociarse del momento presente en el cual vives y encontrarse hablando con alguien en el pasado o en una situación futura imaginaria. El pensador cuando estudiamos su voz puede ayudarnos a ver como esos diálogos o monólogos se encuentran teniendo efecto en situaciones futuras en las cuales las cosas no están saliendo bien y se conectan con las consecuencias negativas que surgen de esas situaciones negativas imaginarias. Es decir, crea situaciones y consecuencias negativas libremente sin control. A veces, esa voz está acompañada de películas o imágenes mentales. Nuestras, por supuesto.

Y, aun si esa voz es relevante con el hecho presente que vives, esa voz lo interpretará en términos del pasado. Eso se debe a que esa voz pertenece a tu mente condicionada que es el resultado de toda tu vida pasada y de la estructura mental cultural colectiva que tu has heredado. Así que ves y juzgas el presente a través de los ojos del pasado y recibes una visión distorsionada del él.

Por eso no es tan raro que esa voz sea muchas veces nuestro peor enemigo. Esa voz es tu atormentador que continuamente te ataca, te castiga y drena tu energía vital, es la causa de todas las miserias, infelicidad y enfermedades que muchos padecen. Cuando Buda dice que la vida es un sufrimiento se refiere al pensador a su poder descontrolado e ilimitado.

La buena noticia es que tu puedes liberarte de tu mente. De esta mente en automático. Esta es la verdadera liberación. El primer paso lo puedes tomar ya en este momento. Escucha al “pensador”, a su voz tanto como te sea posible. Observa detenidamente todos los patrones mentales repetitivos, escucha los viejos “Long play” (discos) que él ha estado tocando en tu cabeza por tanto tiempo, esto es “observar al pensador”, que es otra manera de decir: escucha la voz en tu cabeza, se tú la presencia verificadora.