domingo, 10 de mayo de 2009

A mi madre

Te fuiste de mi lado. En silencio fue tu partida. Mi corazón se ha desangrado por tan súbita despedida.

Tu espíritu luchador

a la vida se aferraba. Más Dios, desesperado, a su lado te llamaba.

En ángel te has convertido. Velando por nosotros estás. Aguardando que se cumpla la cita de reunirnos en la eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos Quisiera ahora poderte abrazar.

Te busco, te llamo. No te encuentro. Dime ¿Cómo me he de consolar?

Tu amor incalculable mis faltas por alto pasó. Porque el querer de una madre, ese, no tiene comparación.

Sé que en el cielo habitas. Al lado de Dios has de estar. Aguardaré paciente el día

en que nos volvamos a encontrar.

Entonces será para siempre. Nada ni nadie nos podrá separar. No temeré cuando llegue mi momento pues tu presencia me confortará.

Me esforzaré por ganar el cielo para no perderte nunca más. Mientras tanto, guía mis pasos. Ilumina mi senda, enséñame el camino.

Que tu presencia me rodee siempre hasta que se cumpla mi destino.

lunes, 4 de mayo de 2009

EL PENSADOR (Parte II)

Sensei Paúl Quintero- Monje Zen

Cuando alguien va al doctor y dice:” Yo escucho una voz en mi cabeza” él o ella lo más seguro es que sea enviado al psiquiatra. El hecho es que de una manera muy similar casi todo el mundo escucha una voz, o varias voces, en su cabeza todo el tiempo: los procesos de pensamiento involuntarios que tú no crees tener el poder para detener. Esos continuos monólogos o diálogos. Probablemente tú te has topado con un “loco” en la calle que habla consigo mismo. Bueno eso no es del todo diferente de lo que tú y muchas otras personas “normales” hacen, sólo que tú no lo haces en voz alta.

Esa voz comenta, especula, compara dice algo que le gusta o no le gusta y mucho más. Esa voz puede a veces desasociarse del momento presente en el cual vives y encontrarse hablando con alguien en el pasado o en una situación futura imaginaria. El pensador cuando estudiamos su voz puede ayudarnos a ver como esos diálogos o monólogos se encuentran teniendo efecto en situaciones futuras en las cuales las cosas no están saliendo bien y se conectan con las consecuencias negativas que surgen de esas situaciones negativas imaginarias. Es decir, crea situaciones y consecuencias negativas libremente sin control. A veces, esa voz está acompañada de películas o imágenes mentales. Nuestras, por supuesto.

Y, aun si esa voz es relevante con el hecho presente que vives, esa voz lo interpretará en términos del pasado. Eso se debe a que esa voz pertenece a tu mente condicionada que es el resultado de toda tu vida pasada y de la estructura mental cultural colectiva que tu has heredado. Así que ves y juzgas el presente a través de los ojos del pasado y recibes una visión distorsionada del él.

Por eso no es tan raro que esa voz sea muchas veces nuestro peor enemigo. Esa voz es tu atormentador que continuamente te ataca, te castiga y drena tu energía vital, es la causa de todas las miserias, infelicidad y enfermedades que muchos padecen. Cuando Buda dice que la vida es un sufrimiento se refiere al pensador a su poder descontrolado e ilimitado.

La buena noticia es que tu puedes liberarte de tu mente. De esta mente en automático. Esta es la verdadera liberación. El primer paso lo puedes tomar ya en este momento. Escucha al “pensador”, a su voz tanto como te sea posible. Observa detenidamente todos los patrones mentales repetitivos, escucha los viejos “Long play” (discos) que él ha estado tocando en tu cabeza por tanto tiempo, esto es “observar al pensador”, que es otra manera de decir: escucha la voz en tu cabeza, se tú la presencia verificadora.